Los testigos fueron Javi Expósito,
Efrén y Champi, aunque fué éste
último el que tuvo el priviliegio de ver entrar
la bola en directo, ya que el resto estaba a por uvas.
Según informó, la bola botó antes
de green de tal forma que, según iba avanzando
hacia el hoyo con botes irregulares, la bola desapareció
como por arte de magia. Camino al green, Champi no hacía
más que repetir que Pablo había hecho
hoyo en 1, cosa que éste no se creía.
De hecho, pensaba que era una broma. Al acercarse al
hoyo, comprobó con alborozo que la bolita estaba
ahí reposando henchida de gozo. Ni corto ni perezoso
la cogió ensimismado ante la tamaña proeza
que acababa de realizar.
Por supuesto, se pagó unas cañitas.

Pablo, recogiendo la bolita
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